¡LA FAMILIA, IDEA DE DIOS!

Creemos que la familia es la escuela diseñada por Dios para la formación de las siguientes generaciones. Todo comienza con una pareja que forma un hogar, y lo que se siembre allí sera lo que cosecharán los hijos, los nietos y los que vendrán después.

Por eso le damos prioridad a todo lo que ayude a restaurar o enriquecer las familias de nuestra comunidad. Para esto hemos desarrollado diferentes ministerios que suplan las diferentes necesidades de la familia.

ImageUn matrimonio extraordinario

De todas las relaciones humanas no hay otra como el matrimonio, donde dos personas funcionan de una manera amorosa, creativa y productiva o de la manera más perversa, dañina, egoísta, manipuladora y estéril. Podemos concluir que son los mismos cónyuges quienes enferman o sanan el matrimonio, quienes le dan sentido y trascendencia, o lo apagan. De ellos depende si lo convierten en un hermoso jardín o en la oscura celda de una prisión.

Un Matrimonio Extraordinario tiene como propósito sanar y restaurar la relación conyugal, que es la base de una familia sana. Se hace mediante un grupo que está conformado por siete parejas máximo, que se han comprometido a recorrer una jornada de doce semanas. Una Pareja Líder, una Pareja Asistente en entrenamiento, y cinco parejas nuevas. A cada pareja nueva se le asigna una Pareja de Apoyo, la cual les motiva, asesora y ayuda durante las doce semanas. Se trata de un proceso bíblico, educativo y terapéutico.


ImageUNA PATERNIDAD EXTRAORDINARIA

Una Paternidad Extraordinaria no es un manual de estándares imposibles, sino una guía que nos permite vernos y ver a nuestros hijos a través de la ternura infinita de Dios – para que si aún están pequeños podamos criarlos usando el modelo de paternidad diseñado por Dios, quien fue el diseñador de la familia.

Y si ya han crecido y estamos en medio de una crisis familiar, que es como un tornado cuando un adolescente se sale de control, y desarrolla conductas equivocadas y dañinas; todavía estamos a tiempo para tomar acciones que eviten daños irreparables para el resto de sus vidas, y para la relación con nosotros sus padres.

Sin importar cuál es la edad de sus hijos, y cuál es el estado de la relación con ellos en estos momentos, todos vamos a crecer como padres durante las doce semanas que dura el programa. Aprenderemos unos de otros, nos conoceremos mejor a nosotros mismos, y entenderemos el diseño de Dios para la familia.